Archivos Mensuales: mayo 2017

La libertad de expresión: la gran olvidada de la política en España

Todos los partidos políticos en España afirman defender la libertad de la gente en general y la libertad de expresión en particular. En todas las ideologías políticas el tema de la libertad ha sido siempre importante ya sea por haber luchado por lograrla, por mantenerla o incluso por acabar con ella en nombre de la seguridad, la religión o el patriotismo. Los partidos políticos actuales, representados principalmente por PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos, hablan constantemente de ello y se atacan unos a otros cuando la libertad de sus simpatizantes o sus miembros se ve amenazada. Ocurrió con el caso de Guillermo Zapata, concejal de Ahora Madrid que hizo un chiste en Internet sobre Irene Villa, víctima del terrorismo. El PP acusó a Zapata de hacer apología del terrorismo y de no respetar a las víctimas. Podemos por su parte, defendió el derecho a la libertad de expresión y afirmó que contar un chiste no puede ser delito. El debate surgido por este suceso se centró en los límites de la libertad de expresión y del humor. Más tarde surgió otro debate similar. Un autobús de la asociación ultracatólica Hazte Oír difundió un mensaje que rezaba: Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Este mensaje fue considerado por Podemos como una ofensa contra los transexuales y pidió la prohibición de que el autobús siguiera circulando por las ciudades. Los dos casos son ejemplos de expresiones sobre temas delicados y tanto por un lado como por el otro, siempre hay quien defiende eso en nombre de la libertad de expresión y quien lo ataca diciendo que los límites se han sobrepasado y que se debe prohibir ese tipo de mensajes. A a raíz de este incidente el grupo parlamentario de Podemos presentó una proposición de ley en el Congreso: Proposición de Ley contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales. La idea es que actos como los del autobús sean sancionables por vía administrativa si la vía judicial no considera esos actos un delito. Es decir, que si una persona hace una broma en Twitter o pone un mensaje en un autobús y un juez dice que es libertad de expresión y que no existe delito, el Gobierno podría sancionar igualmente ese acto y además proceder al “decomiso y destrucción, borrado o inutilización de libros, archivos, documentos, artículos y cualquier clase de soporte”. En otras palabras, si un juez aplica la ley y no ve delito alguno pero el Gobierno cree que esas palabras son censurables, podrá aplicar esa censura mediante una comisión administrativa, sin tener en cuenta a los jueces. Es una proposición de ley equiparable a la Ley Sinde del PSOE, que daba potestad al Gobierno de cerrar páginas web sin pasar por un juez. La Ley de Seguridad Ciudadana del PP, más conocida como Ley Mordaza, aplicaba el mismo sistema para sancionar a manifestantes o grupos que se reunieran sin ‘autorización’, sin pasar por un juez tampoco. Ahora, Podemos quiere hacer lo mismo, por una causa ‘justa’, defender a los homosexuales, pero sin contar con el poder judicial. En los tres casos es un claro ejemplo de cómo los grupos de presión han influenciado al Gobierno de turno para imponer sus criterios morales sobre lo que es correcto decir y lo que no. Estos tres partidos tienen un problema con la libertad de expresión ya que solo promueven medidas restrictivas cuando las expresiones están en contra de sus valores o lo que ellos consideran ‘pasarse de la raya’. Al final estamos viviendo una época en la que la ofensa colectiva está influyendo en los legisladores a la hora de redactar las leyes y la consecuencia de todo esto es un claro retroceso en la libertad de las personas, la libertad de poder decir tu opinión sobre un tema, de decir algo distinto, de contar un chiste… El insulto personal ya está contemplado en la ley y un juez puede condenar a una persona que amenaza a otra, pero lo que estos tres partidos han pretendido con estas leyes es ignorar la ley actual, saltarse al poder judicial y aplicar sanciones administrativas por estas ‘ofensas’, que lo son o no dependiendo del color del partido que gobierne en ese momento. Hay dos grandes problemas con estas iniciativas: la vuelta de un Estado censor y garante de la moral del pueblo (como el franquismo) y la independencia del poder judicial, que cada vez más está en entredicho con los actos mafiosos del actual gobierno popular. Estos tres partidos (y muchos otros) no han entendido lo que significa la libertad de expresión, que incluye también el derecho a que los demás se sientan ofendidos por algo que quizá no esté bien visto o sea demasiado revolucionario, pero que sin duda es la base de un país democrático y libre.

“Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír.” Orwell

 

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