Archivos Mensuales: septiembre 2014

El día de la blasfemia

El 30 de septiembre de 2005 el diario danés Jyllands-Posten reprodujo doce caricaturas del profeta Mahoma en sus páginas. Este hecho, algo considerado como blasfemo por la mayor parte de la comunidad musulmana del mundo, produjo revueltas y disturbios en varios países árabes, además de amenazas de muerte a los responsables del periódico y a ciudadanos occidentales en general. Un simple dibujo, una simple tira cómica en un periódico occidental fue la causa de que en pleno siglo XXI tuviéramos que volver a hacer una reflexión sobre la libertad de prensa, la libertad de expresión y el respeto a las religiones. No es un tema baladí, la población musulmana en el mundo no para de crecer, y no solo en los países que tradicionalmente han seguido esta religión, sino también en territorios tradicionalmente cristianos como los Europa o EEUU. Sin embargo, pese a la inexorable globalización que vivimos desde hace décadas y a la tolerancia manifiesta que tiene la cultura occidental hacia las costumbres y tradiciones de sus otros ciudadanos dentro de sus fronteras, ciertas comunidades (casi siempre religiosas) son manifiestamente beligerantes contra cualquier opinión, afirmación, chiste o imagen que vaya en contra de sus creencias y ritos. A menudo la gente confunde el respeto a la persona con el respeto a la idea, al concepto, a la opinión. Las personas siempre merecen respeto, las ideas no. Insultar directamente a una persona, agredirla, humillarla… son actitudes censurables desde el punto de vista moral. Sin embargo cuando alguien critica un tipo determinado de enseñanzas, dibuja a un dios, grupo de dioses o profetas, y califica de ‘estúpido’, ‘absurdo’ o de ‘gilipollez’ una determinada tradición o rito; entonces no hay lugar para la ofensa personal, ya que una idea no se ofende al ser atacada, y nadie tiene por qué recibir ese ataque como si fuera contra sí mismo. El que se ofende en este caso es porque quiere, y el problema lo tiene él, no el ‘blasfemo’. El día de la blasfemia viene a recordarnos que la libertad de expresión no debería ser limitada de ninguna manera por grupos religiosos o de otra índole que, apoyándose en su derecho a la libertad de culto, pretenden restringir el derecho del resto a opinar sobre lo que quiera y de la manera que quiera. Si aceptamos que hacer un dibujo del profeta Mahoma es una ofensa, estamos aceptando que cualquier persona tenga la capacidad de censurar al resto, alegando que tal o cual expresión o chiste es ofensivo. Eso es algo que la sociedad occidental no debería permitir, ni en el ámbito religioso ni en ningún otro. Porque el día que empecemos a ceder derechos para salvaguardar las creencias religiosas de los demás, estaremos perdiendo una libertad que será muy difícil volver a recuperar. El día de la blasfemia, el 30 de septiembre, es el día de la libertad de expresión, el mejor día para negar la virginidad de la Virgen María, afirmar que Mahoma solo fue un viejo pederasta y decir que la Torá no es una revelación divina, sino un texto escrito por hombres y para hombres.

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