Archivos Mensuales: julio 2014

¿Por qué la política de precios de @BiciMad es un error?

Después de años esperando, Madrid por fin dispone de un sistema público de alquiler de bicicletas. Muchas de las grandes capitales europeas como Dublín, Viena, Berlín o Barcelona ya lo tenían, pero faltaba Madrid. Es cierto que esta ciudad no es la más adecuada para circular en bicicleta; el tráfico en algunas zonas es demencial, no hay apenas carriles bici y entre la gente no está instaurada la costumbre de usar la bicicleta por la ciudad. Muchos esperamos que eso cambie gracias a BiciMad, pero no ha empezado con buen pie.

Errores informáticos, fallos de seguridad, defectos en la instalación de las bases. Muchos han sido los problemas que han impedido a la gente de Madrid disfrutar de las bicicletas desde el primer día. Pero pese a los fallos, la idea es buena, y es un esperanzador comienzo.

Hay bases cada pocos metros, un gran número de bicicletas y además, éstas son de pedaleo asistido. En cuanto se arreglen los problemas iniciales (comprensibles para un sistema de esta envergadura) es probable que la gente se vaya animando cada vez más. Pero hay un gran problema, la política de precios que han decidido adoptar.

Para darse de alta en el sistema se cobra una cuota anual que me parece razonable (25 euros a año, 15 para los abonados de metro). Sin embargo, al contrario que otros sistemas como el de Barcelona o el de Milán, en Madrid han decidido cobrar desde la primera media hora, 0,50 euros para ser exactos. Y esto, desde mi punto de vista, es un gran error.

Los defensores de esta medida alegan que de esta manera, mucha gente que por lo general no usa la bici y utiliza otros medios de transporte, puede sustituirlos por la bicicleta y así ahorrar dinero, al mismo tiempo que se evita que la gente las use para trayectos cortos que podrían hacer andando. Creo que es un error porque esta medida desincentiva su uso. En primer término, tenemos a los que viven en el centro y suelen ir andando a todos los sitios. Para trayectos cortos no usan el metro. Podrían sustituir esos paseos de 15 o 20 minutos por un recorrido en bicicleta, de estación en estación. Pero no lo harán, porque no estarán dispuestos a pagar 50 céntimos por un trayecto que pueden hacer andando en algo más de tiempo. Entonces pensemos en aquellos que sí usan el metro, ya que la distancia que tienen que recorrer es mayor. Este tipo de usuarios que lo usa a diario, para ir a estudiar o a trabajar, podrían usar la bici en su lugar. Pero pocos estarán dispuestos a renunciar a sacarse el abono de metro, ya que siempre puede ser necesario coger trenes, bien por la distancia o bien por el tiempo, o incluso porque no hay otra alternativa (por ejemplo una base con bicicletas) Si este tipo de usuario pudiera disponer de 30 minutos gratis para ir en bici, es más que probable que mucha gente que se mueve en el centro de Madrid, usara la bicicleta a diario. Pero con el sistema actual es improbable que lo hagan, ¿por qué? Porque renunciar al abono de metro en favor de la bici no es algo realista en este momento en Madrid, y si el abono tiene viajes ilimitados y en cambio la bicicleta cuesta dinero de cada vez, ¿por qué iba a usarla más que por el puro placer de pedalear?

La política actual no es inteligente desde el punto de vista de la movilidad. Cobrar desde el minuto uno implica que haya mucha gente que ni siquiera considerará abonarse al servicio. Los que quieran usarlos para trayectos cortos no lo harán, porque es muy caro pagar de cada vez, solo para ir a hacer un recado. Los que la necesiten para trayectos largos tampoco, ya que probablemente no pueden renunciar al transporte público tradicional. Y dado que con el abono de transportes no hay límite de viajes en metro, tren o autobús, ¿por qué iban a pagar medio euro cada vez que quieran coger una bici?

Ha habido muchos técnicos y expertos evaluando la idoneidad de este sistema. Es probable que tengan buenas razones para haber aplicado este sistema, pero como usuario de bicicleta, de metro y peatón, creo que se equivocan.

El objetivo debería ser fomentar el uso de la bicicleta en todos los ámbitos. Con la primera media hora gratis la gente usaría más la bicicleta, lo que implica que habría menos coches y motos en las calles, menos aglomeraciones en metro y autobuses y más presencia de ciclistas en las calles, lo que ayuda a concienciar a los conductores de la importancia de respetar a los que van sobre dos ruedas y animaría a más gente a usarlas. Con el tiempo se podría empezar a poner más carriles bici en las calles y en unos años, tal vez, podríamos hablar de Madrid como una ciudad que apuesta definitivamente por la bicicleta.

Si facilitas las cosas a la gente, la gente responde. Se ha empezado con mal pie pero tengo fe en que los errores se subsanarán y de que cuando se den cuenta de lo infrautilizada que está la red de bicicletas públicas, cambiarán de parecer. Y sino, pues bienvenidas sean las dos ruedas a las calles de Madrid, sea como sea.

 

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