Archivos Mensuales: mayo 2014

Proporcionalidad y reincidencia

Da la sensación de que en España no hay una correcta proporcionalidad entre delitos y penas. Los que han defraudado millones de euros a Hacienda, los que tienen cuentas en suiza, los que han vaciado las arcas públicas, los que siguen cobrando pensiones de por vida de cajas de ahorro arruinadas… Ninguna de esas personas parece estar pagando su desfalco, y los que llegan a pisar la cárcel consiguen, tampoco se entiende muy bien por qué, salir a los pocos meses o años sin que nada hubiera pasado.

Quizá el problema no esté en la habilidad de los ladrones para evadir la justicia ni de la connivencia de los jueces, sino en las leyes. Uno podría pensar que ya que los políticos son los que votan las leyes, nunca van a aprobar nada que les pueda perjudicar en exceso, y dado que la relación entre políticos y empresas es tan estrecha, resultaría contraproducente para sus intereses aprobar leyes duras contra los ladrones de cuello blanco. Podríamos pensar que los jueces realmente no pueden actuar contra los políticos corruptos porque las leyes no les dejan, porque los políticos no las endurecen. Después de todo ¿quién estando en el poder iba a legislar para quitarse poderes y privilegios a sí mismo? No afirmo que todos los políticos actúen de esta manera, pero como hay impunidad política en la toma de decisiones (la gente sigue votando con las vísceras y el voto de castigo no existe) esta casta puede seguir ignorando la voluntad de los que piden más dureza contra la corrupción, ya que su lugar en la cúspide del poder no está (ni estará) amenazada de ninguna manera. Lo saben y por eso hacen lo que hacen.

Así que probablemente tengamos en primer lugar un problema de moral, de gente cuya ética no está a la altura del cargo. Pero supongamos por un momento que simplemente es que son estúpidos e incompetentes, que no se han dado cuenta de que no tiene sentido que la descarga de archivos digitales de la Red sea más grave en términos jurídicos que el hurto de un disco de música en unos grandes almacenes. O que no haya apenas diferencia entre robar mil, diez mil, o diez millones de euros en cuanto a los años que esa persona debería pasar en prisión. Falta proporcionalidad en las leyes.

Pero volvamos al tema de los pequeños hurtos. No se puede justificar al pequeño ladrón ni al mangante, aunque por las circunstancias actuales de necesidad más de un caso resulta comprensible. En este tipo de delitos tampoco hay una legislación lógica. Hay una cantidad por debajo de la cual, el robo no es robo, es hurto, y por tanto es un delito menor. Con delitos menores no vas a la cárcel, tan solo te obligarían a pagar multas o a mantener una cierta distancia de ciertos establecimientos y lugares. En este caso y en otros casos de delitos menores como el daño al mobiliario público (grafittis, quema de contenedores etc) no habría que castigar tanto el hecho como la reincidencia. Es decir, que si a un chico de dieciséis años le pillan pintarrajeando una pared una vez, creo que un aviso y una sanción leve como la obligación de limpiar cuatro fines de semana los grafittis del barrio sería más que suficiente. Pero no lo es si ese mismo chico sigue realizando grafittis constantemente y es la decimosegunda vez que le cazan con las manos en la masa. En ese punto el castigo debería ser mayor, porque está claro que esa persona no ha aprendido la lección. Me parece más grave cuando una persona, después de avisos y lecciones, no ha sabido rectificar su comportamiento, que la persona que por inocencia, desconocimiento o estupidez, comete un error puntual  a lo largo de su vida. La primera vez te la perdono (siempre que sea una cosa menor y que el daño causado sea muy leve) pero si vuelves a las andadas entonces pagarás el doble.

La gente está harta porque hay impunidad a causa de la desproporcionalidad de las leyes actuales y también porque el reincidente no paga lo suficiente por sus actos. Está claro que algo hay que cambiar.

Etiquetado , ,