Archivos Mensuales: junio 2012

Pagar por tu salud

La situación de crisis actual ha provocado el deterioro de muchos de los activos de la sociedad de bienestar, como el sistema de salud. Ofrecer un sanidad gratuita y universal es algo básico en una sociedad completamente desarrollada, pese a la tendencia actual en el mundo occidental, que tiende hacia la privatización. Uno de los gremios más afectados por la falta de fondos es el de las farmacias. El estado no abona a tiempo las cantidades debidas, con lo que estos establecimientos se endeudan cada vez más. Estamos llegando al punto en el que las farmacias dejarán de encargar medicamentos, incapaces de hacer frente a los pagos. ¿Es solo una cuestión de dinero, o también de organización?

Las farmacias encargan los medicamentos que necesitan para funcionar. Un paciente puede requerir unas pastillas concretas, y entonces la farmacia, aunque no lo tenga en ‘stock’, lo encarga sin problemas. Ese es el funcionamiento que hasta ahora imperaba en esta sociedad. Sin embargo, muchas farmacias están empezando a pedir solo aquellos medicamentos que se demandan, es decir, si no hay alguien que requiere una medicina concreta, no se pide a los laboratorios. Esto perjudica enormemente a los pacientes enfermos, ya que por un lado, se ven incapaces de hacer frente a una urgencia, y por el otro, el tiempo que pasa desde que surge la necesitad de un compuesto hasta que se ingiere, aumente considerablemente. Pero hay un actor que suele dejarse fuera del debate, los fabricantes de medicamentos, los laboratorios.

Estas empresas se dedican a este negocio con ánimo de lucro. Es una afirmación obvia pero que a menudo se olvida. Antes, si un medicamento encargado por un paciente no se recogía en al farmacia (por la razón que fuera) no había ninguna penalización al devolverlo. Pero eso está cambiando. Los laboratorios no admiten devoluciones en la misma cuantía que antes y por supuesto, no están dispuestos a renunciar al beneficio.

Pese a que el sistema de salud sigue siendo eminentemente público, la organización y la gestión sigue teniendo muchas lagunas que carecen del control gubernamental adecuado. Por ejemplo las marcas de los propios medicamentos. Pese a que el concepto de ‘medicamento genérico’ tiene ya varios años, su uso sigue sin ser el que debiera. Sería de recibo que las administraciones públicas obligaran por ley al uso de genéricos con prioridad absoluta sobre los medicamentos normales. Si alguien quiere uno de marca, que pague el sobrecoste de su bolsillo. La situación mejoró gracias a la obligación de recetar por principio activo y no por marca, pero la influencia de los laboratorios sigue estando ahí.

El problema principal de todo este asunto es el lucro y la empresa privada. Si bien es cierto que el sistema de patentes y propiedad privada sirve y funciona de manera correcta en muchos sectores, no funciona ni sirve en el sistema de salud. La base del proceso, la investigación debería contar con recursos públicos, que produjeran resultados aprovechables por las administraciones públicas, y no solo por las empresas que tengan capital para ello.

El estado por tanto, debería ser el proveedor de los medicamentos a las farmacias. Las farmacias deberían recibir los medicamentos que precisan de manera gratuita y deberían ser gratuitos también para los pacientes. No estamos hablando de aspirinas o ibuprofenos, sino de los compuestos con receta médica. De este modo, no habría intercambio monetario entre farmacias y laboratorios, y los farmacéuticos por tanto, no tendrían que preocuparse en pagar los mismos. ¿Donde estaría el beneficio para ellos pues? Quizá habría que plantearse el oficio de farmacéutico como un empleo público, que cobrara un sueldo fijo del estado y que no dependiera de si dispensa más o menos medicinas.

¿Por qué la salud tiene que depender de un margen de beneficio? ¿Porqué las que nos venden los medicamentos tienen que preocuparse por si lo pueden pagar? Hay cosas que no deben estar en manos privadas, ya que el interés público no suele coincidir con el ánimo de lucro de unos pocos empresarios.

Son soluciones sencillas para garantizar el estado de bienestar del que gozamos a día de hoy. Se basa simplemente en ofrecer a los ciudadanos los servicios básicos que toda persona merece al margen de intereses económicos y privados.

Etiquetado , , , , ,