Archivos Mensuales: agosto 2011

Movimiento 15M

El movimiento 15M surgió espontáneamente en la sociedad española, harta de corrupción, mentiras y despilfarro.

Durante algunas semanas, las previas a las elecciones municipales y autonómicas, el movimiento tuvo mucha difusión y fuerza. Sus opiniones fueron objeto de debate y los políticos lo mencionaban en su mítines. Como suele ocurrir con todo, el tiempo hace que estas acciones se comiencen a olvidar y pierdan fuerza.

Sin embargo, hace poco la plaza de Sol, en Madrid, fue tomada de nuevo por los llamados “indignados” (del que me considero parte) y con ello, las reivindicaciones volvieron a ver la luz.

Pero el efecto no ha sido el mismo. Los periódicos apenas han publicado nada sobre estas nuevas manifestaciones y entre ciertas partes de la población española se puede apreciar cierto desencanto por el movimiento.

Lo que el movimiento demanda (cosas lógicas y nada descabelladas) está en gran parte apoyado por la mayoría de la gente. Sin embargo, el sentimiento que existe actualmente es de indiferencia. Eso se debe en su mayor parte al efecto que tuvo el 15M en las pasadas elecciones, castigando al partido gobernante (PSOE) y otorgando una oportunidad a los aspirantes (PP) debido en parte también por su gran número de votantes fieles y viscerales.

Manifestarse en las calles es bueno y útil, pero no debemos perder el objetivo inicial de cualquier reivindicación: difundir ideas para cambiar cosas.

La gente se ha cansado de manifestaciones y quiere algo más. Está cansada de pancartas y eslóganes, de altavoces y banderas. La gente necesita ver cambios, o al menos un movimiento que aporte algo más que información.

Desde mi punto de vista, el paso siguiente es el activismo. Los que apoyamos los ideales del movimiento 15M deberíamos tomar la iniciativa y pasar a hacer nuestra propia campaña política. Esto no significa que debamos formar un partido nuevo (que también podría ser) si no que defendamos nuestros valores en el día a día.

Hay gente que pese a apoyar e ir a las concentraciones, a la hora de votar no lo ha hecho. Votar es la única manera no violenta que se me ocurre para cambiar las cosas, y se pueden cambiar.

Sentarse y gritar en Sol está muy bien, pero el momento en el que de verdad estás cambiando tu país, es cuando coges la papeleta y la metes en la urna.

Sacar a la luz las corruptelas, denunciar los abusos, criticar a los mentirosos… Manifestarse es sólo una manera de luchar contra el sistema. Para cambiar las cosas hay que tomar partido en todo lo que nos afecta.

Protestar sabemos todos, pero colaborar los unos con los otros para cambiar las cosas, no tanto.

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